El escritor William Shakespeare manifestó su duda existencial a través de uno de sus personajes, que exclama “¿Ser o no ser?, ésa es la cuestión”
¿Tenemos ese dilema? ¿Nos preguntamos alguna vez quienes somos, o que somos?... Quizás algunos de nosotros lo hacemos, otros no...
Génesis 2:4 dice así:
Esta palabra “Jehová” sería luego el nombre impronunciable de Dios para el pueblo de Israel
Significa “YO SOY” y estaba formada por las letras YHVE
Es el nombre que se atribuyó a sí mismo el Señor Jesús, y que provocó una terrible reacción en los judíos religiosos que lo escucharon
Aparece también en Génesis 28:13
“Y he aquí Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac...”
Su morfología es muy similar a la de la palabra “chavah” que significa vivir o vida.
¡DIOS “ES” Y ES “VIDA”!
La mayoría de los niños adoptados, y que saben que lo son, buscan en cierto momento su verdadero origen, su “identidad”. Necesitan conocer de dónde vienen, oír sus historias, perder la inseguridad de lo desconocido y asegurarse que comparten un pasado con alguien en algún lugar.
En Éxodo 3:14 leemos:
¡YO SOY ES ETERNIDAD!
¿Puede algo encerrar mayor sentido de pertenencia que esta declaración de Dios, unida a otras del Señor Jesucristo?
“Jesús le dijo: Yo soy el camino” (Juan 14:6)
“¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? (Juan 14:10)
“Yo soy la vid verdadera” (Juan 15:1)
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5)
Recordemos: la seguridad y sentido de pertenencia que logramos con JEHOVA, EL QUE ES Y DA LA VIDA, el ETERNO DIOS, no lo conseguiremos en ningún otro ser o lugar...